miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuando el amor llega

Cuando te llega el amor, te cambian muchas cosas, te das cuenta de que cada mañana te despiertas pensando en él, te pasas todo el día pensando en lo maravillosa que es esa persona, en la perfección y en la perfección de su mirada, piensas en cuando te mira con esos ojos que miran a los tuyos, y ahí, cuando te mira, te das cuenta de que te llena de vida, de que eres tan feliz, que desprendes felicidad, por que sonries ante todo, sabes que él te quiere, sabes que él es quien te puede hacer sumamente feliz, y cada vez que lo recuerdas, te das cuenta de que es más y más sorprendente y maravilloso, es una persona perfecta y es alguien tremendamente bueno y cariñoso. Cuando te vas a la cama, después de hablar con él, después de todo lo que te ha costado despedirte de él, has estado hablando con muchas más persona, pero eso te da igual, en realidad tan solo hacías caso a la conversación que tenías con él. Cuando apagas el ordenador, después de una costosa despedida, en la que ninguno de los dos quería irse, intentas recordar su olor, ya es un olor familiar, porque cada vez que le abrazas intentas grabar dentro de ti su olor, te encanta, te hace volar, y te hace soñar que lo tienes a tu lado, aunque sea por un instante. Te encanta cada milímetro de todo su cuerpo, de toda su cara, de sus labios, de sus manos...
Consigues recordar su olor y soñar con que te abraza, que te susurra al oído lo mucho que te quiere y que te ama.
Cuando consigues dormirte, lo más seguro es que te despiertes en mitad de la noche suspirando, consciente o inconscientemente, pero cada vez que sueñes con él sonreirás, porque por mucho que digas, le amas con todas tus fuerzas, deseas verle, hablar durante toda la noche con él, y te daría igual no dormir, daría igual tener ojeras o mala cara al día siguiente, son muestras que aunque no agracien, merecen la pena, hablar con él durante largas horas que se te pasan como pocos e insignificantes minutos, o incluso como segundos.
Vuelves a dormirte y como no, vuelves a soñar con él, recuerdas los momentos que has pasado con él, y le recuerdas tal y como es, perfecto, y te da igual lo que digan los demás, para ti la perfección se queda muy por debajo de él, porque el vale más que cualquier maravilla del mundo.
Y cuando te vuelves a despertar, piensas en que ya quedan menos horas para verle, para acariciarle la cara durante segundos, aunque no te importaría quedarte así durante minutos, porque te quedarías así toda la vida, mirándole, besandole y abrazándole, y te da igual todo lo demás.
Porque después de todo esto, te das cuenta de que le amas, de que es tú vida, de que es tú mundo, de que te da igual todo lo anterior y todo lo que esta por venir, es simplemente perfecto.

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