sábado, 12 de febrero de 2011

Como un estrella fugaz

Y hay estas tú, pasando delante de un parque, no un parque cualquiera, es un parque conocido, un bonito parque en el cual no hace calor, no hace frío, no hace viento, no llueve, es perfecto, con su temperatura perfecta, con su brillo de sol perfecto, y es que incluso hasta la más fuerte de las lluvias sería perfecta en ese parque.
Te detienes un momento a observar el precioso día que hace, en como brilla cada rayo de sol, todo eso te recuerda a muchas cosas, intentas olvidarlo, solo son recuerdos, puedes controlarlos, eso crees, pero es imposible.
Te alejas de allí, decides volver sobre tus pasos, camino de vuelta a casa, pero ves un banco lo suficientemente alejado como para verlo todo, pero no entras dentro, es como una película, y es que así es aquello, como una película.
Ves todos tus recuerdos, ves cuando ibas con él, agarrada de la mano, o cuando simplemente ibas andando y le mirabas abobada, mirando lo perfecto que era y en todo lo que le adorabas.
Recuerdas muchas situaciones, ves una de ellas, cuando ibas andando hacía el parque, era de noche, pero mirabas fijamente a una estrella, una que llevabas mirando toda la noche, por qué no sabes porque, te recordaba a él, habías quedado con él allí, y le ves de lejos, mirando el móvil, seguramente para saber la hora, miras el tuyo, no llegas tarde, llegas bien, te guardas el móvil, y vas andando tranquilamente hacía donde esta él, no te das cuenta y lo que pensabas que era tranquilamente, era un paso más ligero que él de antes, cuando no estás muy lejos, y te das cuenta de que todavía no a mirado, decides correr, la felicidad que te crea verle te hace correr, te hace tener una gran euforia, sabes que eres capaz de todo, cuando ya te ha visto saltas a sus brazos, ese dulce abrazos que añorabas desde hacía siete días, te da igual lo que piense la gente que te haya visto, te da igual que piensen que estas loca, porque lo reconoces, estabas loca por él.
Ves como te abrazaba y ves como te miraba, con esa mirada llena de ternura, esa mirada que te hacía suspirar y enamorarte más y más de él.
Lo ves todo, ves todo esto desde fuera.Recuerdas todos y cada uno de sus te amo, recuerdas como te decía te quiero, así, mirandote a los ojos. Intentas volver a la realidad e intentas controlar tus sentimientos hacía esos recuerdos, pero no lo consigues, ahora sientes como te agarra la cintura, y te rodea con sus manos, recuerdas perfectamente como te recoge el pelo detrás de la oreja y te susurra al oído que te ama, sientes como se te eriza todo el cabello de la nuca y un dulce escalofrío te recorre todo el cuerpo, ahora más que nunca deseas besarle, te das la vuelta, y te das cuenta de que estabas volviendo a soñar.
Le echas de menos, mucho de menos, lo sabes de sobra, y no puedes luchar contra ello, no puedes evitar que todos tus sentimientos estén a flor de piel.
Te das cuenta de que te han mandado un ángel, aunque haya sido tan solo por unos días, has tenido un ángel que te ha enseñado a volver a amar con el corazón, con mucha pasión y aunque ese ángel haya desaparecido de tu vida, a quedado muchas cosas buenas en ella.
Sigues mirando, pero te das cuenta que no merece la pena seguir allí, mirando como una tonta, al pequeño ángel que tuviste por un tiempo no le hubiera gustado verte así si ahora siguiera aquí queriéndote.
Decides volver a casa, lentamente, pensando, no tienes prisa, nadie te espera.
Te das cuenta de algo, los ángeles que se cruzan en tu vida, son razones para aprender en no deja de amar, de amar con el corazón y nunca importante en lo que vayan a decir o pensar los demás, razones que te enseñan a sentir.
Los ángeles son como estrellas fugaces, tienes que aprender a sacar lo mejor de ellos y vivir al máximo cada segundo con ellos, porque al igual que una estrella fugaz, cuando te quieres dar cuenta, ha desaparecido, y no te ha dado tiempo a pedir tu deseo.

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